Dormiste, pero seguís cansado: ¿por qué puede pasar?

Dormiste, pero seguís cansado: ¿por qué puede pasar?

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Dormiste siete u ocho horas, sonó la alarma y, sin embargo, sentís que podrías volver a acostarte… Es una experiencia bastante común y también una buena muestra de que dormir y sentirse recuperado no son exactamente lo mismo.

El descanso es fundamental para nuestro bienestar, pero la sensación de energía durante el día depende de muchos factores que interactúan entre sí: la calidad del sueño, la alimentación, la hidratación, el movimiento, el nivel de estrés y hasta la manera en que organizamos nuestras jornadas.

Por eso, antes de pensar solamente en cuántas horas dormimos, vale la pena mirar el panorama completo.

No todas las horas de sueño son iguales

La cantidad importa, pero también la calidad.

Durante la noche atravesamos distintas fases del sueño que cumplen funciones diferentes. Si ese descanso se interrumpe muchas veces, es demasiado superficial o nuestros horarios cambian constantemente, podemos haber pasado varias horas en la cama sin sentir que realmente recuperamos energía.

También hay hábitos que pueden interferir con ese proceso: acostarnos cada día a una hora diferente, utilizar pantallas hasta último momento, consumir estimulantes cerca de la noche o llevar preocupaciones y trabajo a la cama. A veces el problema no es dormir poco, sino dormir mal.

El cansancio también puede empezar durante el día

Nuestra sensación de vitalidad no comienza cuando nos acostamos. Lo que hacemos durante las horas anteriores también importa.

Pasar muchas horas sentados, comer de manera poco variada, saltear comidas, no hidratarnos adecuadamente o sostener jornadas sin pausas puede influir sobre cómo nos sentimos.

Incluso el movimiento, que intuitivamente podría parecernos una forma de “gastar” energía, forma parte de una rutina saludable y puede ayudarnos a mantenernos activos y a regular mejor nuestros ciclos de descanso.

Cuando la cabeza también está cansada

Hay otro tipo de agotamiento que no siempre se resuelve durmiendo más.

Tomar decisiones de manera constante, pasar muchas horas frente a pantallas, sostener múltiples tareas al mismo tiempo o permanecer en alerta durante períodos prolongados puede generar una sensación de cansancio mental que termina sintiéndose también en el cuerpo. El estrés sostenido puede interferir con el descanso y, al mismo tiempo, hacer que empecemos el día siguiente con menos sensación de recuperación.

Por eso, hacer pausas, desconectarnos por momentos y encontrar actividades que nos permitan cambiar el foco también forma parte del cuidado.

Cuando decimos “me falta energía”, usamos una expresión cotidiana para describir algo que biológicamente es bastante complejo.

Nuestras células necesitan transformar los nutrientes que incorporamos en energía utilizable para realizar sus funciones. Pero nuestra percepción de vitalidad depende, además, del funcionamiento coordinado de muchos sistemas del organismo.

Por eso no existe un único alimento, hábito o ingrediente capaz de explicar por sí solo por qué nos sentimos con más o menos energía.

El bienestar suele ser el resultado de muchas pequeñas variables funcionando en conjunto.

¿Y si el cansancio persiste?

Hay días agotadores. Semanas intensas. No todas las mañanas vamos a despertarnos con la misma energía.

Pero cuando el cansancio es persistente, aparece sin una causa clara, empeora o empieza a interferir con las actividades cotidianas, conviene consultarlo con un profesional de la salud.

La fatiga puede tener múltiples causas y no debería asumirse automáticamente que se debe al ritmo de vida o a dormir poco.

Escuchar esas señales también forma parte del cuidado.

Recuperar energía no siempre significa hacer más

Muchas veces, frente al cansancio, nuestra primera reacción es intentar sumar algo: más café, más estímulos, otra actividad. Quizás la primera pregunta pueda ser diferente.

¿Cómo estoy descansando? ¿Estoy haciendo pausas? ¿Me estoy hidratando? ¿Cómo estoy comiendo? ¿Hace cuánto no me muevo? ¿Estoy sosteniendo un ritmo que realmente puedo mantener?

No siempre podemos cambiar todo al mismo tiempo.

Pero reconocer qué factores están influyendo sobre nuestro bienestar puede ser un buen punto de partida.

Porque sentirnos con energía no depende de una única decisión. También se construye con la forma en que cuidamos nuestro cuerpo durante todo el día.

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