Late mientras dormimos, trabajamos, caminamos o hacemos ejercicio. Se adapta constantemente a lo que nuestro organismo necesita y, la mayor parte del tiempo, hace todo ese trabajo sin que pensemos demasiado en él.
Cada 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón, una fecha que invita a generar conciencia sobre la salud cardiovascular. Este año quisimos aprovecharla para conocer un poco mejor a uno de los órganos más fascinantes de nuestro cuerpo.
1. Tiene aproximadamente el tamaño de tu puño
Aunque solemos imaginarlo más grande, el corazón adulto tiene aproximadamente el tamaño de un puño cerrado.
Es un órgano muscular y hueco cuya función principal es impulsar la sangre a través del sistema circulatorio, permitiendo que oxígeno y nutrientes lleguen a cada célula de nuestro cuerpo.
Pequeño en tamaño, enorme en responsabilidad.
2. Puede latir alrededor de 100.000 veces en un solo día
Sin que tengamos que indicárselo conscientemente, el corazón puede realizar cerca de 100.000 latidos diarios.
En condiciones de reposo, bombea aproximadamente cinco litros de sangre por minuto. A lo largo de un día, ese trabajo representa miles de litros circulando por nuestro organismo.
Y todo es de manera continua.
3. En realidad, funciona como dos bombas coordinadas
El corazón está dividido en cuatro cavidades: dos aurículas y dos ventrículos.
El lado derecho recibe sangre que vuelve desde el organismo y la envía hacia los pulmones, donde se oxigena. El lado izquierdo recibe esa sangre rica en oxígeno y vuelve a impulsarla hacia el resto del cuerpo.
Dos circuitos diferentes trabajando de manera perfectamente coordinada para mantener la circulación.
4. Tiene su propio sistema eléctrico
Cada latido comienza con una señal eléctrica.
El corazón cuenta con un sistema especializado que genera y conduce esos impulsos, haciendo que sus distintas cavidades se contraigan de manera ordenada.
Por eso el ritmo cardíaco no depende de que pensemos “ahora tengo que hacer latir mi corazón”. Ese sistema funciona de manera automática y está, a su vez, regulado por mecanismos del organismo que pueden acelerar o disminuir la frecuencia cardíaca según las circunstancias.
5. Su ritmo cambia según lo que estamos haciendo
Nuestro corazón no trabaja siempre a la misma velocidad.
Cuando hacemos actividad física, nuestros músculos necesitan más oxígeno y nutrientes, y el corazón responde aumentando la cantidad de sangre que circula. Cuando descansamos, esas necesidades cambian y el ritmo puede disminuir.
También puede modificarse frente a emociones, temperatura, estrés y muchas otras situaciones.
Esa capacidad de adaptarse continuamente a las necesidades del organismo es una de las características que hacen tan extraordinario su funcionamiento.
Un trabajo silencioso y constante
Pensar en el corazón únicamente como una bomba es útil para comprender su función, pero también se queda corto frente a la complejidad de todo lo que hace.
Miles de latidos, kilómetros de vasos sanguíneos y un sistema capaz de ajustar su funcionamiento segundo a segundo forman parte de algo que ocurre dentro de nosotros todos los días.
El Día Mundial del Corazón puede ser una buena oportunidad para prestarle un poco más de atención. Porque, mientras seguimos con nuestra rutina, hay un corazón que nunca deja de acompañarla.



