Envejecer con bienestar: mucho más que sumar años

Envejecer con bienestar: mucho más que sumar años

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El 28 de agosto se conmemora en Argentina el Día de la Ancianidad, una fecha que puede ser una buena oportunidad para detenernos en una pregunta que, en realidad, nos atraviesa a todos: ¿qué significa envejecer bien?

Durante mucho tiempo, hablar de envejecimiento estuvo casi exclusivamente asociado con el paso de los años, las enfermedades o la pérdida de determinadas capacidades. Hoy, la mirada es mucho más amplia.

La Organización Mundial de la Salud define el envejecimiento saludable a partir de la posibilidad de mantener las capacidades que nos permiten hacer aquello que valoramos: movernos, tomar decisiones, aprender, relacionarnos, satisfacer nuestras necesidades y participar de nuestra comunidad. Incluso aclara algo importante: no es necesario estar completamente libre de enfermedades para transitar un envejecimiento saludable.

No existe una única manera de envejecer

Dos personas pueden tener exactamente la misma edad y encontrarse en situaciones completamente diferentes.

La edad que figura en un documento no cuenta toda nuestra historia. Nuestra salud física y mental, los hábitos que construimos, los vínculos que sostenemos y hasta las características del entorno en el que vivimos forman parte de cómo transitamos esta etapa.

Por eso, la OMS destaca que no existe una persona mayor “típica”: algunas mantienen altos niveles de autonomía y actividad a edades avanzadas, mientras que otras pueden necesitar mayor acompañamiento.

Entender esa diversidad también permite alejarnos de una idea rígida sobre cómo “debería” sentirse o comportarse una persona a determinada edad.

El bienestar también se construye antes

Pensar en envejecimiento saludable no es algo que deba comenzar cuando llegamos a determinada etapa de la vida. Es un proceso que se construye a lo largo del tiempo.

Mover el cuerpo regularmente, sostener una alimentación variada, descansar, realizar controles de salud, estimular nuestra curiosidad y mantener vínculos significativos son hábitos que forman parte de una mirada integral del bienestar.

No se trata de hacer todo perfectamente ni de pensar cada decisión cotidiana en función del futuro. Se trata, más bien, de reconocer que nuestro bienestar se construye con pequeñas elecciones que se acumulan a lo largo de los años.

Los vínculos también importan

Cuando pensamos en bienestar solemos concentrarnos rápidamente en alimentación y actividad física.

Pero envejecer con bienestar también implica poder mantener relaciones, participar, aprender cosas nuevas, tomar decisiones y seguir formando parte activa de la comunidad.

El entorno importa.

Tener acceso a espacios adecuados, atención de salud, oportunidades para mantenerse activo y redes de apoyo también influye sobre las posibilidades de cada persona. Por eso, la mirada actual sobre envejecimiento saludable no deposita toda la responsabilidad en las decisiones individuales: contempla también las condiciones que permiten sostener autonomía y bienestar.

Más años, pero también más vida en esos años

Hablar de envejecimiento saludable no significa intentar detener el tiempo.

Significa preguntarnos cómo queremos transitarlo.

Con autonomía siempre que sea posible, con vínculos, curiosidad, movimiento, proyectos y oportunidades para seguir haciendo aquello que nos importa.

Este Día de la Ancianidad puede ser una invitación a mirar a las personas mayores desde ese lugar, reconociendo su diversidad, su autonomía y todo lo que continúan aportando.

Pero también puede recordarnos algo que nos incluye, sin importar la edad que tengamos hoy: cuidar nuestro bienestar es una construcción de toda la vida.

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